Por qué enfermamos: el origen de la medicina evolutiva

Quizá la frase más repetida como reivindicación de la importancia de la biología evolutiva es “En biología nada tiene sentido si no es a la luz de la evolución” (Dobzhansky, 1973). Más de dos siglos después del nacimiento de Charles Darwin, las repercusiones de la teoría de la evolución ya son evidentes en muchas facetas aplicadas, como se ha indicado en entradas previas de esta bitácora (aquí y aquí). Una de las más fascinantes aplicaciones de la teoría evolutiva se da en la medicina, aunque no es la más conocida. La obra pionera en este sentido fue escrita por un médico, Randolph M. Nesse, y un biólogo evolutivo, George C. Williams (Nesse & Williams, 1994). Su motivación fue corregir el tradicional sesgo de la medicina hacia una visión de la enfermedad basada en mecanismos próximos. Nesse & Williams (1994) argumentan convincentemente la necesidad de considerar también las causas últimas para responder a la pregunta: “¿por qué enfermamos?”.

La idea que subyace a la medicina evolutiva es engañosamente simple. Si los humanos han evolucionado en presencia de distintas enfermedades, provocadas tanto por patógenos como por procesos de desgaste corporal, ¿por qué no se han filtrado ya todos los genotipos inadecuados y han persistido únicamente aquellos resistentes a toda enfermedad? Tradicionalmente, la medicina ha ignorado esta perspectiva evolutiva. Nesse & Williams (1994) ofrecen varias razones por las cuales los humanos no seguimos enfermando a pesar del filtro incesante de la selección natural. En primer lugar, los patógenos también evolucionan y estamos inmersos en una sisífea carrera de armamentos en la cual la evolución de una defensa se ve contrarrestada por la evolución de una nueva forma de ataque. En segundo lugar, la anatomía y fisiología humanas tienen una historia evolutiva (como ya se ha comentado aquí y aquí), lo cual impide un diseño sin fallos. En tercer lugar, el diseño perfecto también se ve obstaculizado porque rasgos que son útiles en un momento temprano de la vida pasan factura con consecuencias negativas más adelante. En cuarto lugar, el ambiente en el que desarrollamos nuestras vidas ha cambiado mucho más deprisa que nuestra anatomía, nuestra fisiología y nuestra genética, por lo cual en algunos aspectos no estamos ajustados a las condiciones ambientales presentes. Y en quinto lugar, algunos fenómenos que tomamos como enfermedades son, en realidad defensas. Nesse & Williams (1994) ofrecen abundantes ejemplos de estas cinco razones.

Desde la publicación de esta obra pionera se ha avanzado mucho y existen ya diversos manuales universitarios sobre el tema (Stearns & Koella, 2008; Sanjuan, 2010), así como libros divulgativos sobre algunos aspectos concretos de la medicina evolutiva como las enfermedades de la opulencia (Campillo Álvarez, 2010) o la evolución de resistencia bacteriana a los antibióticos (Oteo Iglesias, 2016). Aún así, vale la pena leer la obra pionera por su extrema elegancia y clarividencia. Aparte de sentar las bases teóricas de la medicina, Nesse & Williams (1994) tuvieron una clarividencia admirable para anticipar líneas de investigación que luego serían pulidas y mejoradas. En unos pocos casos, Nesse & Williams (1994) simplemente apuntan al problema pero no aventuran explicaciones, por falta de datos, en un acto de humildad intelectual digno de elogio. Un libro inspirador, aún hoy, y que, para cerrar el círculo, demuestra que “después de todo, en medicina nada tiene sentido si no es a la luz de la evolución” (Nesse & Williams, 1994).

Referencias

Campillo Álvarez, J. E. (2010). El mono obeso. La evolución humana y las enfermedades de la opulencia: obesidad, diabetes, hipertensión, dislipemia y aterosclerosis. Crítica, Barcelona.

Dobzhansky, T. (1973). Nothing in biology makes sense except in the light of evolution. The American Biology Teacher 35: 125-129.

Nesse, R. M.; Williams, G. C. (1994). Why we get sick: the new science of Darwinian medicine. Vintage Books, New York.

Oteo Iglesias, J. (2016). La resistencia a los antibióticos: la amenaza de las superbacterias. Los Libros de la Catarata, Madrid.

Sanjuan, J. (coord.) (2010). Teoría de la evolución en medicina. Editorial Médica Panamericana, Madrid.

Stearns, S. C.; Koella, J. C. (eds.) (2008). Evolution in health and disease, 2ª ed. Oxford University Press, Oxford.

2 comentarios en “Por qué enfermamos: el origen de la medicina evolutiva

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